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EDUCACION ESPECIAL

INTERVENCIONES PSICOEDUCATIVAS LUDICAS

 

Adaptadas a las N.E.E. (necesidades educativas especiales)

En todos los niveles educativos pueden ser aplicadas distintas metodologías, de carácter informativo, para transmitir: datos, teorías, conceptos o bien, de carácter activo y creativo con la finalidad de  impulsar el sentido dinámico y transformador característico del niño y del ser humano. En este sentido parece indispensable que tanto los docentes como los alumnos aprendan, desde los primeros años, los procesos creativos e innovadores, analógicos e imaginativos para procesar la información y transformarla.

Es necesario plantear actividades que permitan al alumno explorar, manipular, observar, expresar hipótesis, descubrir, comprobar a fin de desarrollar procesos expresivos y creativos, personales y sociales, teniendo en cuenta que la creatividad es “un modo personal y original de pensar, sentir y expresarse que se aparta de los modelos socioculturales vigentes o circundantes y da como resultado trabajos distintos, a menudo originales y valiosos, en los distintos sujetos” (Prado,1988,p.20)

La acción docente estará orientada a facilitar la adaptación a las posibilidades reales de cada alumno, estimulándolos a construir conceptos y realizar actividades que partan de sus conocimientos y expresiones.

Es importante también el desarrollo de las actividades que  promuevan la comunicación corporal, gestual y verbal y un docente que adapte el vocabulario a las posibilidades de los niños, aceptando sus denominaciones aunque estas no coincidan con el vocabulario específico en un primer momento.

El cuerpo será un elemento muy importante para la función expresiva. El docente le proveerá de estímulos, materiales y oportunidades para que ellos exploren y jueguen siguiendo su propio ritmo, saquen sus propias conclusiones y orienten sus actividades.

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Bienvenidos!!!


El espacio presentado a continuación se trata de un sitio de producción colectiva realizado por alumnas del ISFD Nº 163 de la ciudad de Necochea, del 3º año del profesorado de Educación Especial con especialidad en Discapacidad Intelectual.

Este sitio fue creado en el espacio de Orientación "Interacciones Sociales I" bajo la coordinación y colaboración de la profesora a cargo: Licenciada en Psicología Alexia Yañez Nor. A través de la creación de este blog, nuestra intención es reflejar en él aquellas ideas, experiencias y recursos que nos han servido y, probablemente, puedan servir a otros para esta difícil pero gratificante tarea de educar.

Esperamos que estudiantes, docentes, padres, futuros docentes o cualquier  persona interesada pueda acceder, a través de este blog, a distintos temas  vinculados a Educación Especial.  A partir de nuestras experiencias y recorrido realizado en nuestra trayectoria de  formación docente; publicaremos artículos de producción propias y aquellos de otra autoría que nos fueron significativos.

Vínculo niño-familia

El niño no se encuentra sólo en contacto con una persona que lo cuida, sino que por el contrario, suele vivir dentro de  grupos más amplios en los cuales se socializa. El principal de estos grupos sociales y el más inmediato es la familia quien cumplirá distintas funciones a lo largo del desarrollo del niño. Entre estas se puede mencionar:  sostenedora, nutricia, socializadora, etc.

Dentro del grupo familiar el niño va forjando diversas relaciones vinculares con los distintos miembros del grupo (madre, padre, abuelos, tíos, hermanos). Cada relación vincular posee distintas características y cualidades. Será objetivo de este artículo analizar los aportes de diversos autores sobre el vínculo niño-familia.

El autor Juan Delval plantea que, durante los primeros meses de vida, el niño se encuentra sobre todo en contacto con su madre. Ésta establece un vínculo inicial con el niño por haber sido ella quien lo ha llevado en su interior y más tarde por ser la que se ocupe de saciar las distintas necesidades del recién nacido. El padre, por el contrario, deberá establecer un vínculo luego del nacimiento del niño, siendo una figura de gran importancia en edades avanzadas del desarrollo, luego del período de lactancia. Este autor nos dice que el padre también es capaz de cuidar a su hijo en la primera fase de su vida, ya que estudios han demostrado que el padre es capaz de reconocer lo que el niño necesita a partir del sonido de su llanto. El hecho de que el padre no se encargue de su hijo tanto como la madre, dice el autor, pareciera responder más a una convención social que a otro hecho.

En relación al vínculo padre-niño,  su tardía formación, y los límites que pone el padre desde su rol, la autora Alejandra Meza plantea que, en muchos casos el padre suele sentirse desplazado de la relación que madre e hijo mantienen. La madre suele conocer mucho más a su hijo debido a la gran  cantidad de tiempo que ésta comparte con su niño.  En este contexto, el rol del padre gana protagonismo a través de la disciplina y el límite:

“En el trascurso de la cena Pedro (4años de edad) se notaba inquieto, comenzó a jugar con la comida y el mantel lo cual provoco que este tirara el vaso con gaseosa. Inmediatamente el padre que estaba observando la situación llamó la atención a su hijo con un tono de voz fuerte y delante de toda su familia. El niño miró a su padre y bajo la vista en señal de vergüenza”

Muchos autores, entre ellos Freud, han considerado al padre como una figura esencial en el diciplinamiento del niño. La teoría psicoanalítica considera al padre y a lo límites que éste imparte a su hijo como elementos de importancia en la constitución del llamado Súper Yo. Éste estaría conformado a partir de la interiorización de normas sociales marcadas por la familia y más tarde por el ingreso del niño a la institución escolar. La comprensión de lo correcto y lo no correcto por parte del niño, además de los límites impuestos por el padre, darían como resultado, según Freud, la instancia Súper Yo.

 También es necesario nombrar la importancia de la figura materna y el desempeño de su rol, en el desarrollo del niño, no sólo en la función de alimentación sino también de proporcionar seguridad, estímulo y afecto.

En determinadas situaciones parece que el apego del niño es más intenso en un progenitor que con otro. Por ejemplo: en situaciones en la que el niño manifiesta mucha ansiedad o malestar este prefiere a la madre mientras que en situaciones de juego prefiere al padre. Es decir, el niño mantiene con la madre un vínculo de contacto físico más evidente mientras que con el padre se relaciona a través del juego pero de manera más distante:

“Juan (5 años de edad) y su padre juegan a con una pelota, la patean, arman un arco improvisado utilizando dos remeras. Juan se muestra alegre, corre de un lado hacia el otro en busca de la pelota, la patea, se la alcanza a su padre. Juan y su padre se “pelean” por la pelota en un intento por tomarla. El padre de Juan lo empuja (en forma de juego), ambos se ríen, se muestran alegres, el padre hace cosquillas a su pequeño hijo. El padre (sin darse cuenta) golpea al niño en la cabeza .Juan se muestra molesto, apunto de llorar. La madre de Juan interrumpe el juego, llama la atención al padre diciendo: “vas a lastimarlo”, toma al niño acariciándolo y rodeándolo con sus brazos. Delicadamente saca los pastos de la ropa del pequeño y lava sus manos con el agua de una botella”.

Parke dice que desde muy temprano se produce una diferenciación de las funciones entre el padre y la madre, de tal forma que ésta se ocupa sobre todo de la alimentación y el cuidado general del bebe, mientras que el padre tiene una mayor participación en el juego. Se señala que hay formas distintas de contacto entre el padre y el niño y entre la madre y la niña. El padre mantiene contacto físico con el niño y propone juegos más violentos, bruscos, físicos y estimulantes, mientras que el juego con la madre es más didáctico y utiliza más objetos.

 

Noelia Fernandez. Dargibel Nair

VÍNCULO NIÑO GRUPO DE PARES

 La importancia del vínculo con los otros, de las relaciones sociales, radica en que permite al individuo constituirse como un ser social.

El niño pequeño, a través de la relación con sus pares, comenzará un proceso paulatino de independencia y autonomía  de sus padres. Este progresiva autonomía le permitirá integrarse y adaptarse a nuevos y desconocidos ambientes como también adquirir capacidades y habilidades para la comunicación social.

El juego es una actividad imprescindible para el crecimiento sano del niño y ocupa un lugar fundamental en su desarrollo. Para Vigotsky “el juego es una actividad social” con la cual el niño aprende a vincularse y a cooperar con los otros.

 Ej.: “después de observarlos por un rato, el niño se incorpora en el juego de los otros dos nenes. Comienza a correr al lado de ellos y les pregunta a qué juegan”.

De esta manera participará de juegos colectivos e integrándose a su grupo de pares desarrollará la capacidad de establecer vínculos con otros niños, de aceptar y ser aceptado por ellos.

 Ej.: “el nene corre hasta donde está su mamá y le pide una bolsa con distintos juguetes, saca de ella un muñeco y dinosaurios, luego se los muestra a los otros dos niños.”

 La inserción en el  grupo de pares, a su vez, actuará como regulador de la conducta del niño por medio del establecimiento de normas, de modo tal que quien no se ajuste a ellas será sancionado explícitamente.

 Ej.: “Juan se enoja y se lo hace sentir a sus amigos, se observa que Juan quiere ganar a toda costa por eso hace trampa e inventa una excusa para hacer una nueva tirada de dados. Sus amigos notan que Juan hace trampa y comienza la discusión”. 

 Así mismo, podrá desarrollar sentimientos de competencia y capacidad realistas, esto significa que podrá recabar información tanto de sus habilidades como de sus dificultades, destacando en éstas nuevas estrategias de desafío.

 Ej.: “se acerca un niño conocido por las niñas, ya que Emma lo llama por su nombre y le pide que la ayude a subir, el niño le abraza las piernas, la ayuda a pasar por el agujero y luego pasa él sin dificultad.”

El niño deberá tener motivación externa e interna para aprender los conocimientos que se pretenden para su desenvolvimiento en el mundo adulto. Deberá también regular su conducta conforme al contexto en el que se encuentra y adecuarse a normas sociales, para progresivamente ir siendo capaz de integrar los distintos puntos de vista en sus reflexiones. 

El niño en interacción con los pares, demuestra una relación de simetría, la cual le permitirá un adecuado desarrollo social y ocupar un lugar dentro del grupo. Estas relaciones pueden ser: cooperación, competencia, dependencia, entre otras. Desde temprana edad, hay relaciones que comienzan a evidenciarse : son la amistad y la agresión.

Ej.: “los niños se trasladan hacia una rueda que hay en el centro de la plaza y comienzan a correr alrededor de los juegos, mientras que el niño observado se enoja con uno de sus compañeros y lo empuja:”

En general, durante el juego prevalece una preferencia en jugar con niños del mismo sexo, lo que se debe, según Delval, a consolidar las conductas típicas de los niños y las niñas, que permitirá afirmar la identidad de cada uno.

Ej.: “Luego se observa a Emma y dos de sus compañeras en la casita de madera (adentro hay una mesa, sillas, juegos de cocina, un teléfono, muñecas, etc.) allí la comunicación es más fluida y todas participan, la charla es específica de la comida que están preparando.”María José Cadau

Natalia Comaschi

 

VÍCULO MADRE-HIJO ...” Una mujer, nuestra madre, es el primer ser con quien entramos en contacto…”

La denominada “formación del vínculo” fue una teoría introducida por los pediatras Kennell y Klaus a finales de los años setenta. Señalaba la importancia vital que tiene el contacto del niño recién nacido, no sólo con su madre, sino también con su padre, entre las pocas horas de nacido y los primeros días de vida

La relación entre la madre y el hijo es compleja e implica numerosos intercambios de las dos partes.

Desde que el niño está en el vientre la madre empieza a relacionarse con él: siente sus movimientos, sus pataditas, le habla y comienza a pensarlo e imaginarlo. Posteriormente cuando el bebé nace, la madre tendrá la necesidad de tenerlo en sus brazos, de contemplarlo, acariciarlo, mecerlo y protegerlo. El contacto corporal, el intercambio de miradas y sonrisas entre la madre y el bebé, sumadas a las expresiones de afecto, irán formando el vínculo madre-hijo. Este lazo será la base sobre la cual se desarrollarán los demás vínculos que establecerá el ser humano a lo largo de vida.

Según Harlow y Harlow (1966) distinguen en la diada madre- hijo dos sistemas afectivos: por un lado el sistema afectivo maternal o materno-filial, es decir las relaciones que se establecen entre la madre y el  niño y por el otro, el sistema afectivo filio- maternal.  Este sistema afectivo-maternal es la relación que  se establece entre el niño y la madre y  hay que considerar separadamente, porque no es una relación simétrica sino una relación que puede considerarse como recíproca.

…” Santi llorisquea, su madre le prepara una mamadera, llora, la mama intenta calmarlo, le juega, le canta, él la mira atenta, pero al instante llora de nuevo. Toma la mamadera en brazos de la mamá, ella le habla y acaricia su cabello, Santi mira atento y le sonríe con la mamadera en la boca, con su mano toca el pecho de su madre, la madre festeja…” 

El vínculo se desarrolla como consecuencia de las repuestas de la madre ante las conductas innatas del niño. Desde que él nace, empieza a interactuar con la madre a través del contacto piel a piel, las miradas y la interacción entre ambos en el momento de la lactancia.

…”Al estar en brazos de su madre el niño se sentía molesto, llora y se quejaba, entonces su mamá, comienza a darle el pecho, mientras lo hacia lo acariciaba, acomodaba su ropa, le cantaba…”

…” se puede observar que la niña comienza a buscar el pecho de su madre, la acaricia y finalmente su madre comienza a amamantarla. Durante este momento la comunicación visual que se establece en la diada es positiva. Ambas madre- niña se miran. La niña responde a la mirada de su madre y la madre responde a la mirada de su hija…”

El bebé empieza a reconocer y diferenciar a la persona que lo acompaña y lo cuida siempre.  Posteriormente mostrará preferencia por ella, estará contento con su compañía y se disgustará en su ausencia. Éstas son las manifestaciones que indican el desarrollo de la relación entre la madre y su hijo, que ejerce una influencia selectiva sobre determinadas potencialidades del niño, constituyéndose, a través de la respuesta del niño, de caricias, de risas, de la voz, etc., la conducta de apego: Se inicia una díada que permitirá que se desarrollen las características de su personalidad.

…luego de unos minutos Juana se aleja unos metros, sin embargo necesita  tener un seguimiento visual de su madre. Cuando ésta se levanta a tirar unos papeles al cesto de la basura (ubicados unos pasos mas allá de la silla que ocupaba) Juana se molesta, llorizquea y corre hasta su madre…”

 

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Constitución del yo corporal en la etapa de 3 a 10 años

Las conclusiones a las que arribamos acerca de la constitución del Yo corporal fueron obtenidas a partir de observaciones realizadas a un grupo de 13 niños cuyas edades oscilan entre los 3 y 10 años, de las cuales se citarán algunos indicadores a modo de ejemplo.

Teniendo en cuenta los rasgos observables se realizarán inferencias teóricas abordando los conceptos de Piaget, Vayer, Gesell y Ajuriaguerra, entre otros.

Alrededor de los 3 años puede distinguir la cabeza, el cuerpo, las piernas, como así también logra armar rompecabezas simples. Comprende la utilización de prendas de vestir y puede distinguir en que parte del cuerpo se utilizan. Además verbaliza las partes de la cara y comienza a nombrar las partes gruesas del cuerpo. Por ejemplo:

“Hace un circulo para la cabeza, otro para el cuerpo, dos finitos para los brazos y dos finitos para las piernas, luego dibuja los ojos y la boca”

Entre los 3 y 5 los años el niño transita la etapa global, según Vayer, a través de la acción, la prensión y la motricidad comienza a utilizar el cuerpo de forma práctica. Esta es la etapa del juego simbólico o de ficción, juego de hacer “como sí es…” para asimilar la realidad. Por ejemplo:

Juana estaba disfrazada de maestra, tenía un guardapolvo, zapatos altos, se había maquillado y se había peinado con un rodete. Escribía en un pizarrón…”

A los 4 años el niño comienza a discriminar que los miembros derechos e izquierdos están a ambos lados del cuerpo, comprende la diferencia entre su cara y la cara de los demás, ya conoce su sexo. Gradualmente va verbalizando nuevas partes, usa las palabras Yo, Mío y Tuyo, esto depende del entorno. Por ejemplo:

“Me saco la campera, la subo a mi cuarto, me lavo las manos y me soplo la nariz”

Entre los 5 y los 7 años reconoce derecha e izquierda en sí mismo y empieza a imitar especularmente. Desarrollo del control muscular y respiratorio, independencia del brazo con relación al cuerpo. Evolución de la percepción de su propio cuerpo. En este momento aparece el juego de reglas, el cual le permite asimilar las reglas sociales a medida que deviene en un ser social. (Piaget) Por ejemplo:

juega a la rayuela respetando su turno y reglas del juego”, “Sube a su bicicleta por el lado derecho, toma la piedra y el lápiz con la mano derecha”

En el transcurso de los 7 a los 10 años el niño toma conciencia de las diversas partes del cuerpo y control del conocimiento, se define el esquema corporal, la lateralidad, se produce el desdoblamiento especular y la transposición del conocimiento hacia los demás. Por ejemplo:

“yo te voy a explicar, el juego empieza…….y sigue…” (Describe el juego de la rayuela) “

Constituir la imagen corporal le va a permitir al niño conquistar su autonomía, a medida que esto sucede, toma conciencia de las partes del cuerpo y será capaz de realizar representaciones mentales de los movimientos que efectúa con su cuerpo y planificar sus acciones antes de realizarlas.

Constitución del YO Corporal en un niño de 1 a 3 años

 En la transición del período maternal al global,  planteado por Vayer, el niño descubre que existe una diferenciación entre el “Yo” y el  “no-Yo”. A partir de allí ingresa  en una etapa de “conciencia”. En esta etapa, el niño aprende a controlar sus acciones que lo llevarán a los primeros elementos del conocimiento,  nociones,  enunciaciones y  representaciones. Aquí el niño se halla sólo consigo mismo, comienza el período global del aprendizaje y del uso de sí. El dominio del cuerpo será el pilar a partir del cual constituirá el resto de los aprendizajes. Por ello, necesita fijar la atención en la acción y la conciencia de las diversas sensaciones estereoceptivas y propioceptivas que le permitirán la independencia segmentaria y el control de sí mismo.

La motricidad, el desplazamiento y  la marcha le permiten el reconocimiento del espacio y su conquista a partir de su propio cuerpo como referencia.  La utilización del cuerpo es cada vez más práctica. En relación a lo anterior,  Vayer expresa : “A través de la acción,  la prensión se va haciendo cada vez más fina,  la motilidad y la cinestesia (sensación por la cual se percibe el movimiento muscular y la posición de los miembros) permiten al niño una utilización creciente, diferenciada y precisa de su cuerpo entero”. La elaboración del Yo corporal dependerá de las posibilidades de acción y de las propias vivencias de cada niño.

El niño de entre uno y tres años adquiere progresivamente:

  • Percepción y control del propio cuerpo.
  • Coordinación segmentada.
  • Control postural: por ejemplo: juega a saltar.
  • Equilibrio: por ejemplo: sube las escaleras alternando los pies sin ayuda.
  •  Coordinación motriz:

           - Conducta motriz fina: por ejemplo: da vueltas las páginas de un libro de a una por vez.

            - Conducta motriz gruesa: por  ejemplo: Corre bien y se detiene solo sin tener que hacerlo contra una pared o un mueble.

  • Fuerza muscular.
  • Reconocimiento del espacio utilizando su propio cuerpo como referente.
  • La noción de temporalidad se relaciona con el tiempo vivido.
  • En el plano del lenguaje, la comunicación se da por movimientos posturales y gestuales. Se utiliza la palabra frase u oración,  las mismas se combinan con las acciones por ejemplo: lleva a cabo instrucciones recibidas de a una por vez sin señalar o hacer gestos “dame la pelota”; construye frases de tres palabras “mira, se cayó”.

 

 

CONSTRUCCION DEL YO CORPORAL

CONSTRUCCION DEL YO CORPORAL

 

La experiencia corporal, desde las primeras edades evolutivas, se abastece de contenidos emocionales y afectivos, lo cual permite que emerjan con mayor facilidad las diversas funciones cognitivas y motrices claves para el desarrollo de cada estadio evolutivo.

 Es decir; las experiencias que el niño va teniendo con su cuerpo en relación a su medio permiten, como señala Piaget, elaborar esquemas y éstos a su vez le permiten diferenciar y continuar sus experiencias hasta llegar a la elaboración definitiva de su YO corporal. 

 Para Vayer (1977) el YO corporal es "el conjunto de reacciones y acciones del sujeto que tiene por misión el ajuste y adaptación al mundo exterior", las cuales permitirán al niño ir elaborando una imagen mental de su propio cuerpo, su esquema corporal, (p. 18).

 El esquema corporal es la representación mental que el niño tiene de su propio cuerpo, de sus posibilidades y limitaciones para manejarse en el mundo circundante.  El desarrollo del esquema corporal está asociado, por una lado, a las vivencias que el niño va teniendo durante su vida, y por otro, a la maduración nerviosa, es decir, a la mielinización progresiva de las fibras nerviosas, regidas por dos leyes psicofisiológicas válidas, antes y después del nacimiento.

 Estas leyes son dos: la céfalo caudal  y la proximodistal. En la primera, el desarrollo se extiende a través del cuerpo desde la cabeza hasta las extremidades y en la segunda, el desarrollo procede desde el centro hacia la periferia a partir del eje central del cuerpo.

 

Constitución del yo corporal:

Etapa de exploración  

 Contemporánea al nacimiento y hasta alrededor de los 2 años (período maternal). Se manifiesta a partir de que el niño comienza a enderezar y a mover la cabeza como acto reflejo. Después el niño puede enderezar el tronco. Estas actividades lo conducirán hacia las primeras posturas de sedestación, la cual le facilitará a su vez la aprehensión.

“El padre la sostiene hamacándola en posición vertical, sus cabeza permanece colgante, las manos las mantiene casi siempre cerradas luego de unos segundo la niña logra calmarse”. (2)

“La niña observada, Juana, se encuentra echada de abdomen sobre el pecho de la abuela, levanta la cabeza, separa la nariz y el mentón del mismo. A los diez minutos se oye una puerta que se cierra fuerte, produce en Juana un sobresalto y acompañado a esto el llanto”. (2)

“Lucia en posición de cubito ventral, comienza a desplazarse por el piso y de a poco va tomando fuerza y empieza a gatear”. (2)

 La individualización y el uso de sus miembros, lo llevarán progresivamente a la reptación y gateo. Esto, facilitará la segmentación de los miembros y aparición de la fuerza muscular y del control del equilibrio, además le permitirá conseguir la posición erecta, la bipedestación, la marcha y las primeras coordinaciones globales asociadas a la prehensión. Estas situaciones de acción le facilitarán al niño la posibilidad de descubrir y conocer.

 La relación con los objetos y la relación con los demás, es esencial en el desarrollo evolutivo del niño.

 En la primera etapa de la construcción corporal: la etapa de exploración, el niño es puesto en contacto con diversos aspectos del mundo exterior o en contacto con los demás. En esta etapa se establece un dialogo entre el adulto y el niño “Dialogo tónico”, es el adulto quien moviliza al niño , éste se confía y se deja conducir. El dialogo tónico se establece esencialmente por el contacto, y manual, intenso al principio, que permite la creación de confianza en el niño y como consecuencia la decontraccion de sus músculos.  

 “…la madre toma a la niña para cambiarle el pañal situándola sobre una manta sobre la mesa; se observa que la niña puede seguir con la vista un sonajero que su madre le mueve sobre sus ojos, la niña mira a su alrededor mientras que se deja manejar por los movimientos realizados por su madre…”

…” luego de cambiar a la niña la madre la puso sobre la cama. La niña permanecía en la posición que se la había acostado, no giraba y ni tampoco se daba vuelta boca abajo. La madre la alzo y la puso boca abajo…”

En esta etapa también se presenta el juego corporal en el que el niño se desplaza por el placer de actuar y el adulto interviene poniendo reglas que conducen al niño al objetivo buscado: diferenciación segmentaría y control de sí mismo.

 …” al escuchar música baila moviendo la cabeza de un lado al otro acompañándolo con el movimiento de los brazos, sin moverlas piernas, pero si acompaña las canciones con la palma de las manos…”

En relación al mundo de los objetos el conocimiento de los mismos significa para todo niño que atraviesa esta etapa una actividad global, donde intervienen todas las sensaciones que llevan al niño al conocimiento de las cosas, se establece un diálogo niño- objeto.

…” a medida que el niño juega explora y ensaya con los juguetes, va creando estructuras de acción que luego se transforman en esquema de asimilación y acomodación…”

…” Juana da vueltas las páginas de un libro con imágenes grandes y coloridas. Encastra figuras en un juego de encastre…”

…”conoce algunos objetos por su nombre (mamadera, chupete, perro, pelota) sin la necesidad que su madre los señale.”

…” el niño juega con la pelota, intenta patearla, se agacha para agarrarla, la hace rodar…”

En relación al mundo de los demás, el niño que atraviesa por esta etapa, se comunica a través de los medios de expresión: corporal y verbal. La presencia del adulto interviene en la motivación del niño y la seguridad, además atenúa las causas de los fracasos, da al niño medios para remontar un problema, crear y recrear la aceptación del otro y de sí, favorece la autonomía y la integración del niño y facilita el diálogo a través de los diversos medios de expresión y comunicación.

…” ante el estimula de la palabra, la niña sonríe con sonidos suaves tratando de imitar el sonido a través de gestos faciales. Desvía la mirada nuevamente y al hablarle voltea la vista y repite la acción de responder con sonidos. La niña sonríe y cuando la mama le muestra el chupete sonríe emitiendo sonidos…”

…” al escuchar hablar a la madre, Sofía abre la boca y sonríe, su sonrisa esta acompañada de balbuceos y sonidos débiles, la madre le habla, dice su nombre le sonríe, la niña le responde con sonidos simples como: “ahahahahah…”

…”su cuerpo es el primer juguete para el niño. Así como el niño experimenta con su cuerpo y puede conocerlo, su cuerpo le servirá para sentir el cuerpo de los otros, el calor de la mama y de toda persona que lo alza, la seguridad de los brazos que los sostiene, las caricias que le hacen, y de esta manera reconocer otro cuerpo diferente del suyo …”

AUTORAS

*BRAVO JULIETA

*DI LORENZO MARIANELA

*SERRANO VALERIA

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